Raíces familiares, una garantía de calidad

Es en 1967, después de varios años en el mundo de la sidra (primero como joven trabajador en el ya desaparecido Lagar de Villabona y después como parte de la sociedad en el Lagar El Bombé) cuando Manolo Zapatero se decide a emprender en solitario su empresa, a la que llamaría, Sidra Zapatero. Con el paso de los años, Sidra Zapatero se consolida como una de las mejores sidras de Asturias. Años en los que la sidra no iba etiquetada y en los que, con tan buen hacer, surgió un competidor que se adueñó de su marca, teniendo que pasar a denominarse Sidra M. Zapatero, un pequeño cambio que, avalado por el respeto y la estima que todo el sector tenía a Manolo Zapatero, fue suficiente para su diferenciación.

Desde el año 2001, el fallecimiento del que la prensa llamó "El Maestro de la sidra", la bodega pasó a mano de sus hijas, herederas de su amor por el sector y que a día de hoy mantienen sus mismas formas de hacer, como garantía de calidad.